Hay una delgada línea entre la simple mala gestión administrativa y el caciquismo más descarado, y esa línea ha sido pisoteada sin pudor por el tándem formado por Alejandro Ramírez y Juan Manuel Sánchez Valderrama. Lo que está ocurriendo en las entrañas de los servicios públicos no es fruto de la incompetencia; es un ejercicio de soberbia institucional, un abuso de poder que exige no solo una condena pública, sino la asunción de responsabilidades legales.