Ceuta no puede asumir como inevitable que una entrada irregular masiva termine convirtiéndose en un derecho automático a permanecer en España. Ese es el fondo del debate abierto por Juan Vivas y Alberto Núñez Feijóo: si el Estado quiere evitar que la frontera deje de ser una frontera y se transforme en una puerta permanentemente abierta, debe actuar con determinación. La respuesta no puede depender del número de personas que hayan conseguido cruzarla ni de la presión política, mediática o social que se genere después.
