Lo ocurrido durante el traslado de miles de migrantes hacia las parcelas del Puerto ha sido, sencillamente, un desastre. Imágenes de carreras, tensión, empujones y momentos en los que los agentes tuvieron que emplearse a fondo son la demostración de que un dispositivo de semejante magnitud no puede organizarse dejando tantos cabos sueltos. Cuando movilizas a miles de personas hacia un recinto con plazas limitadas, la planificación no puede fallar.