La llegada de la incubadora Odissea es, sobre el papel, una noticia fascinante. Para el joven ceutí que tiene una idea brillante pero carece de medios, representa la esperanza de emprender sin tener que mirar, obligatoriamente, hacia el puerto para marcharse. Un espacio moderno para que el talento local eche raíces es lo que Ceuta lleva décadas gritando.