El accidente ferroviario de Adamuz no fue un simple error ni un trágico accidente aislado: fue un desastre que costó la vida a 45 personas. Y ahora, ante la gravedad de los hechos, surge una pregunta que debería ser obvia para cualquiera: ¿cómo puede un ministro eludir su responsabilidad? Óscar Puente, al frente del Ministerio de Transportes, tiene mucho que explicar, y no se trata de excusas ni de declaraciones vacías. La justicia debe actuar, y rápido.

