Las palabras cambian porque la realidad cambia, o las palabras cambian para que la realidad cambie. Es el juego desde, supongo cientos de miles de años de las palabras y las cosas.
Las palabras cambian porque la realidad cambia, o las palabras cambian para que la realidad cambie. Es el juego desde, supongo cientos de miles de años de las palabras y las cosas.
*Una propuesta innovadora que podría resolver en meses un conflicto de años*
Si nos fijamos existen y han existido columnistas de opinión que están en el tajo hasta el último minuto de su vida, también periodistas. Umbral, Ussía, Campmany, Alcántara…
Ceuta presume y con razón de honrar a quienes la protegen. Monumentos a la Guardia Civil, a la Policía Local y a otros cuerpos recuerdan a diario su servicio a la ciudad, pero mientras miramos esas estatuas, conviene preguntarse, ¿dónde está el reconocimiento público a quienes, sin armas ni honores, sostienen la ciudad cada mañana con una escoba en la mano?
Lo ocurrido en nuestro partido no es únicamente doloroso. Es inadmisible. Y lo es porque no responde a un hecho aislado, sino al reflejo de una sociedad que continúa siendo machista y misógina. Una sociedad que sigue cuestionando la palabra de las mujeres, infravalorando nuestras capacidades, sexualizando nuestros cuerpos y exigiéndonos demostrar permanentemente más que el resto para obtener el mismo reconocimiento. Pensar que estas dinámicas no atraviesan también a las organizaciones políticas sería una grave irresponsabilidad.