En política no todo vale. Y cuando un Gobierno cruza determinadas líneas, no basta con votar; hay que explicar por qué se vota y, sobre todo, qué se está intentando ocultar.
En política no todo vale. Y cuando un Gobierno cruza determinadas líneas, no basta con votar; hay que explicar por qué se vota y, sobre todo, qué se está intentando ocultar.
Marruecos una y otra vez se empeña en morder la mano que le dio de comer. Ya han pasado unas semanas de las declaraciones del Sr. Lahcen Haddad, senador y copresidente de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Marruecos, como así es presentado por el insigne periodista Ignacio Cembrero en el periódico “El Confidencial”. Y todo sigue igual. Las dogmáticas declaraciones del Sr. Lahcen ya no nos sorprenden. Más de lo mismo, sigue la línea marcada.
En el actual contexto de seguridad ciudadana, donde la demanda de presencia policial en las calles es cada vez más apremiante, resulta necesario plantear estrategias que permitan una redistribución eficiente de los efectivos policiales. Una medida que merece análisis serio es la incorporación de vigilantes de seguridad privada para las funciones de vigilancia estática en comisarías y dependencias policiales, liberando así a agentes cualificados para labores operativas en la vía pública.
Del que tanto hemos aprendido, para percibir y ver la sociedad europea, no sólo inglesa, no sólo española de este último tercio del siglo veinte y del primer cuarto del actual.
Ante esta oportunidad de expresar mi opinión de forma pública, deseo comenzar esta carta transmitiendo mi pesar y mi más sentido pésame a los familiares de los fallecidos en los accidentes de tren ocurridos en Adamuz y Gelida. A los heridos, mis deseos de una pronta recuperación; y a todos los directamente implicados en el esclarecimiento de los hechos, les pido acierto y celeridad.