Este asunto debe ser tenido muy en cuenta, pues por su envergadura tiene que ser analizado con detenimiento y sobre todo puesto en conocimiento de toda la opinión pública.
Este asunto debe ser tenido muy en cuenta, pues por su envergadura tiene que ser analizado con detenimiento y sobre todo puesto en conocimiento de toda la opinión pública.
Hablar de globalización implica hablar de interacción entre los diferentes pueblos de la Tierra. Es hablar de un todo conectado, de intercambio de cultura, economía, información, más allá de diferencias étnicas, fronterizas, religiosas, raciales, geográficas, culturales o de cualquier otra índole. A mi modo de entender, hablar de globalización es hablar de la forma más eficiente que tiene la sociedad para seguir evolucionando. Y aunque el término en sí mismo es relativamente reciente, el concepto es antiguo, muy antiguo.
Desde la Barrera
Dicen que, cuando una nave se está hundiendo, el capitán es el último en marcharse, pero el problema realmente se plantea cuando el capitán del barco es el responsable de que este zozobre y finalmente acabe en el fondo del mar.
Sé que plantear el problema del Ser Supremo es hoy, un tema enormemente ambivalente, y enormemente difícil, porque a los que no creen o no pueden creer o no desean creer, solamente el plantearlo les crea nauseas, y los que si creen en la existencia de Dios, se dividen en multitud de sistemas teóricos y prácticos, y para cada grupo la concepción de Dios y la incardinación de Dios en la historia e Historia es diferente, por lo cual, a estos grupos, quizás, las preguntas o cuestiones que tú, modesto articulista, tampoco les gustará. Pero en fin, si uno forma parte de un pequeño oficio, como éste de escritor, aunque sea no pagado económicamente, uno debe intentar ser por un lado modesto y humilde, segundo, no renegar de ninguna cuestión o tema. Y desde luego el tema de Dios es esencial, hasta ahora, durante decenas de milenios para la humanidad.
En un artículo de opinión escrito con anterioridad decía que nuestra frontera, la entrada a Europa, era un auténtico caos, una vergüenza para cualquiera que se sienta ceutí, español y europeo. Hoy, habiendo pasado unos meses, no tengo otra cosa más que ratificarme y seguir pensando que nuestra frontera sigue produciendo indignación, crispación y sigue siendo un caos. Eso sí, he llegado a la conclusión de que este caos está organizado.