Si hay una característica que define a las personas que vivimos en un estado del bienestar es el poco valor que le damos a las cosas. Sentimientos o necesidades básicas como la seguridad, la convivencia o la estabilidad del país en que vivimos las damos por sentadas, sin ser conscientes muchas veces de que somos unos privilegiados por vivir en un país como España y de poder disfrutar de los derechos y libertades que hemos logrado con el paso de los años.
