El de Portoplano, sabía que era un pensador e intelectual, que ese era su oficio no remunerado, siempre había intentado al buscar verdades con bondad, dar un poco más de felicidad al mundo y al ser humano concreto. Pero, si alguien investiga alguna enfermedad, aunque no encuentre solución es estimado por la sociedad, pero si alguien se dedica al terreno de las humanidades o del pensamiento o de la filosofía a intentar curar alguna patología o mal o enfermedad, nadie lo valora. Menos aún, si no es profesor en la universidad o en el sistema educativo.
