Nunca en la historia de la Humanidad ha habido épocas de sosiego absoluto. Podríamos pensar que las grandes guerras, profundas crisis económicas, epidemias o desgraciadas catástrofes naturales son los períodos más convulsos, mientras que en los periodos intermedios ha habido paz y prosperidad. Pero eso no es más que un espejismo, algo relativo dependiendo del lugar donde se viva. La percepción de bonanza que puede tener un europeo o un estadounidense no tiene nada que ver de la que tenga un sirio o un habitante de Sierra Leona, por poner dos ejemplos extremos y significativos.
