Desde que comenzó la pandemia son muchas familias las que conocen el significado de pasar necesidades. Los ERTE no dan para sobrevivir y el miedo se ha instalado de forma perenne bajo el paraguas de la incertidumbre. Todo lo que está sucediendo deja al descubierto la incapacidad de la administración, con largas colas del hambre en Cáritas, Cruz Roja y las ONG. Son muchos los que están perdiendo sus casas y los desalojos están a la orden del día. Familias como la de Sandra o la de Miriam. Para el sistema estas personas son solo “casos” pero el resto vemos personas sufrir. Todos tienen hijos a los que alimentar y dar una vida digna, ellos no entienden porqué sus padres lloran, porqué los echan de sus casas. Están totalmente olvidados y desprotegidos por la administración, solo han encontrado consuelo en la gente de la calle.
