En Servilimpce hay un problema enquistado. No es una empresa pública más, es el cortijo de algunos que se han convertido en un auténtico clan de asusta políticos. Gente que no quiere trabajar, que protesta por todo, que bloquea cualquier avance y que, para colmo, va filtrando y traicionando a quien de verdad intenta sacar esto adelante. Y lo más grave: lo hacen con total impunidad, porque cuentan con la complicidad de quienes deberían poner orden.