Es una escena que muchos ceutíes conocen demasiado bien: abres la app del gimnasio del Díaz-Flor a las 00:01 y, apenas pasan un par de minutos, todas las plazas para tus clases están ocupadas. La denuncia no es nueva, pero sigue siendo sorprendente: “A las 00:02 horas ya no queda nada, hay quienes reservan y luego ni aparecen”. Una situación que refleja un problema de gestión que afecta directamente a los ciudadanos que quieren hacer deporte sin complicaciones.