El Instituto Español de Estudios Estratégicos lo ha dicho con claridad: España necesita una capacidad de disuasión creíble en su flanco sur. No es una ocurrencia alarmista, es una advertencia seria que parte del análisis riguroso de los riesgos que se ciernen sobre nuestro entorno geoestratégico más inmediato. Pero mientras los expertos hablan de fortalecer la defensa y garantizar nuestra soberanía, el Gobierno parece vivir de espaldas a esta realidad. O peor aún, actúa como si no fuera con él.