Entiendo las críticas provenientes de quienes no han tenido la oportunidad de ejercer responsabilidades de gobierno, de quienes jamás recibieron la confianza de los ciudadanos para gestionar los servicios públicos, pero disiento de todas aquellas procedentes de quienes sí ejercieron dichas responsabilidades. Dirigentes deslegitimados por las urnas tras demostrar durante años la mayor incapacidad para liderar la transformación de la sociedad española, y en el caso que nos ocupa, de la educación en nuestra ciudad.
