Una ocasión más, y no será la última, dedicaré mi columna de opinión de hoy a reflexionar con motivo de la proliferación de actos vandálicos, protagonizados por jóvenes de las barriadas del Príncipe Felipe y Príncipe Alfonso, en los últimos días. Jóvenes que destruyen y devastan todo cuanto se enfrente a su paso, individuos que se han propuesto acabar con todo lo que existe y especialmente aquello que consideran amenazante o contrario a sus propuestas, aunque en este caso me refiera concretamente a servicios esenciales destinados a todos y todas las residentes de estas barriadas.
