Menos gritos, insultos y amenazas y más política, educación y capacidad de servir al pueblo de Ceuta. Amenazar por muy racista que sea un representante o formación política, ¡qué lo son!, desacredita y desnuda de legitimidad moral al que lo realiza ¡por mucho que podamos llegar a comprenderlo!Si no somos conscientes de que estamos representando a la sociedad (en la que en el caso actual de Ceuta intentamos convivir) seguiremos dando estos lamentables espectáculos.
