Durante días, el 15 de agosto se presentó en Ceuta como una fecha marcada en rojo. Los mensajes que circulaban por las redes sociales alimentaron el temor a una nueva avalancha apenas dos semanas después de lo ocurrido el 30 de julio. Pero llegó el día y la frontera no volvió a vivir aquella pesadilla. No hubo entradas masivas ni imágenes de miles de personas intentando alcanzar el Tarajal. Hubo, eso sí, una frontera blindada y una ciudad pendiente de lo que pudiera ocurrir.
