El último Pleno de la Asamblea volvió a convertirse en un espectáculo bochornoso, esta vez protagonizado por una nueva bronca entre el presidente Juan Vivas y el portavoz de Ceuta Ya!, Mohamed Mustafa. Lo que debería ser un espacio para el debate sereno y la búsqueda de soluciones acabó en una escalada de tensión por unas palabras tan gruesas como injustas. Decir que Ceuta es una ciudad "segregada, racista, institucionalmente corrupta y con niveles de pobreza que dan vergüenza" no es solo faltar al respeto a las instituciones, sino también a miles de ceutíes que trabajan día a día por levantar esta tierra.
