El secretario general del PSOE desempolvó este pasado fin de semana el atril, revisó las conexiones de micrófono y altavoz, y allí que se fue al Recinto a vociferar... Perdón, no. Al Recinto, no, al Príncipe. Una pequeña equivocación entre barriadas desde el área de comunicación oficial del partido; cosas del copiar y pegar.
