Tal y como sucedió en Jerusalén, según los cuatro evangelios canónicos Judas traicionó a Jesús ante el Sanedrín a cambio de treinta monedas de plata. El discípulo condujo a los esbirros enviados por el Sumo Sacerdote al Jardín de Getsemaní, donde se encontraba Jesús y lo identificó por medio de un beso, saludándolo como “maestro”, traicionándolo. Más tarde se ahorcaría.

