La Semana Santa de Ceuta, un momento anhelado por muchos, donde la fe, la tradición y la devoción se entrelazan en un espectáculo de fervor y solemnidad, se ve truncada este año por un invitado inoportuno: la lluvia. En un abrir y cerrar de ojos, las esperanzas y los planes cuidadosamente elaborados durante todo un año se desvanecen ante la inclemencia del tiempo, dejando a las hermandades y a los fieles con el corazón pesaroso y la mirada al cielo en busca de respuestas.
