La naturaleza, en su infinita generosidad, nos brinda cobijo, alimento y aire limpio. Sin embargo, en ocasiones olvidamos que esta madre tierra necesita también de nuestro cuidado y protección. Los incendios forestales, como los que han asolado repetidamente la zona de Aranguren en los últimos años, nos recuerdan dolorosamente esta responsabilidad que compartimos con nuestro entorno natural.
