En la era digital en la que vivimos, la Ciberdelincuencia se ha convertido en una de las mayores amenazas para la seguridad tanto de individuos como de empresas y gobiernos. La progresiva dependencia de la tecnología y la conectividad ha abierto nuevas oportunidades para los delincuentes, que han encontrado en el ciberespacio un campo fértil para sus actividades ilícitas. Ante esta realidad, la respuesta de nuestras instituciones debe ser firme y decidida, con leyes contundentes que no dejen espacio para la impunidad.
