Ceuta se hunde cada día un poco más bajo el peso de la basura. No solo por las bolsas, enseres y escombros que algunos vecinos incívicos dejan en cualquier esquina, sino también por la apatía de quienes deberían hacer algo para evitarlo. Las imágenes de colchones abandonados en plena calle, restos de obras esparcidos por solares y papeleras desbordadas se han convertido en un paisaje habitual, y la Policía Local parece mirar hacia otro lado.
