Nuestro país debería mirarse frente a un espejo y seguro que lo que se ve en él no es lo que los ciudadanos desearíamos. Somos la fiel imagen de una sociedad pobre, con un alto nivel de desempleo, con una preocupante falta de viviendas, con un sistema de protección social inadecuado, el cual en lugar de ayudar solo arrastra a un gran número de personas a la pobreza, con un sistema educativo segregado y cada vez más anacrónico, con un sistema fiscal que ataca a los autónomos y a las pequeñas empresas y así un largo etcétera caótico.

