Estamos siendo afectados por climatología adversa, conformada por vientos y fenómenos costeros. Dada las características de nuestra ciudad, las inclemencias costeras nos afectan directamente en tanto que somos costa, y las zonas urbanas y rurales más ribereñas se enfrentan a una exposición sinérgica de vientos terrestres y marinos que dificultan las prácticas diarias domésticas, laborales y nuestras comunicaciones con la Península.
