La escena que se repite cada fin de semana en el Estrecho no es una anécdota: es un síntoma. Como secretario general de CCOO de Ceuta, no puedo aceptar como “normal” que las navieras sigan gestionando el embarque de vehículos como si la seguridad y la dignidad de las personas pasajeras fueran un detalle secundario. El pasado domingo, en el embarque de las 16:00 horas de Algeciras a Ceuta, los coches fueron estibados pegados unos a otros, hasta el extremo de que apenas se podían abrir las puertas y las personas tenían serias dificultades para bajar del vehículo y acceder a las escaleras que conducen a los salones. Cuando se planteó la queja a un operario, la respuesta suele ser tan clara como preocupante: “Vamos llenos, hay que estibar así”.

