Cuando vives intensamente la política caes en el error de olvidar aquello por lo que merece la pena dedicar parte de tu vida, mi trabajo. Nunca hablo de él, pero hoy creo que es justo dedicar unas cuantas palabras a ese alumnado que enamora, a esas familias que demuestran cada día lo duro y gratificante que es convivir con una persona con algún tipo de diversidad funcional y, sobre todo, a esos profesionales que dignifican una labor olvidada por la mayoría.
