El Ayuntamiento de Ceuta dio un paso atrás el día que dejó en solitario a la Agencia Tributaria para valorar si los envíos postales que llegan a Ceuta a través de Correos, tienen valor comercial o no. Esa tarea, que estaba compartida entre un funcionario de la Ciudad y un resguardo fiscal, reconocía sobre la marcha todas las circunstancias que concurrían en cada ocasión, quedando solventada para los ciudadanos, en la mayoría de los casos, la recepción inmediata del envío sin necesidad de ejecutar trámite adicional alguno: el ciudadano satisfecho, el operador público Correos no sufría deterioro y el poder recaudatorio de la Agencia Tributaria y los arbitrios municipales cumplidos.