Todos sabemos que Ceuta es un verdadero coladero para esos pillos que tratan, a través de los empadronamientos, de revertir el tradicional equilibrio poblacional de Ceuta y encauzarlo hacia una mayoría de origen Marroquí. Si no ponemos remedio, la situación cada vez será más comprometida, ya que según las estadísticas y aun habiendo dado de baja del padrón casi todas la semanas a mas de cien personas, este año en lugar de menguar, crecemos en ciento ochenta y cinco personas, pasando ya de los ochenta y cinco mil quinientos habitantes. No se podrá decir que esto se debe a la natalidad, pues la mayoría de los partos en la ciudad son de mujeres provenientes del otro lado de nuestra frontera.
