Como decíamos en el anterior artículo “Un error mínimo al principio puede ser máximo al final” (Aristóteles).
Como decíamos en el anterior artículo “Un error mínimo al principio puede ser máximo al final” (Aristóteles).
Hoy, queridos lectores, escribo una vez más para desmontar los mitos que asolan a nuestra nación así como para aliviar la indignación de muchos al escuchar dos noticias recientes:
Al igual que el sistema democrático de derecho español implica muchos deberes que todos los ciudadanos debemos cumplir, también nos aporta derechos y como todo derecho propio, es decisión nuestra hacer o no uso de este. Para mí, uno de los más bonitos es el derecho al sufragio universal y del que considero esencial hacer uso en un sistema de bienestar social.
Se está hablando de la mayor oferta de trabajo público, según la administración central 31.000 plazas, desde los años 2002 los diferentes gobiernos no han cumplido con lo prometido ya que a día de hoy, 700.000 trabajadores interinos a nivel nacional, un tercio de la plantilla son temporales.
Lo prometido es deuda y en este escrito vamos a hablar sobre la demagogia. Sin necesidad de acudir al diccionario todas nos hacemos una idea de lo que quiere decir esta palabra, en lenguaje coloquial “hago lo que me da la gana, lo impongo y me da igual lo que sea justo y también puede significar halagos infundados con el fin de conseguir algo”. En educación este término se utiliza con análogas intenciones y así nos va en Ceuta.