Convivencia fue la palabra más repetida por el Partido Popular durante las campañas electorales. La intención no fue otra que la de azuzar un miedo intrínseco del electorado popular ante temas, para muchos tabúes en público, como la marroquinización o la proliferación de las detenciones por extremismo en la ciudad. Esta estrategia, si bien lejos de la mayoría absoluta que ostentaba, sirvió para mantener a Juan Vivas en el Gobierno apoyado por la muleta roja de Manuel Hernández.
