Cuenta la leyenda que, tras el asesinato del breve emperador Gaumata de Persia a manos de la nobleza, éstos se reunieron en un concilio donde se deliberó si el imperio debía seguir siendo una monarquía, una oligarquía o una república democrática. De entre ellos, un tal Dārayawuš, “el que apoya al bien”, el portador de la lanza de Cambises II, convenció al resto de los asistentes de que debían seguir siendo una monarquía.
