Ha tenido que ser desde las propias entrañas del régimen marroquí, y de boca de quien fuera su primer ministro, desde donde se termine de hacer añicos el relato oficial. Las insólitas declaraciones de Abdelilah Benkirane, líder del PJD, exigiendo explicaciones directas al rey Mohamed VI sobre la invasión migratoria sufrida por Ceuta, no solo rompen un tabú histórico en el país vecino; suponen la confirmación definitiva de lo que siempre fue una verdad a voces: aquella avalancha humana jamás fue un hecho espontáneo, sino una maniobra orquestada en los despachos del poder.