La campaña “España, 50 años en libertad” pretende sonar a celebración colectiva, pero sorprende —y mucho— que en todo ese repaso luminoso no aparezca la lucha contra ETA en el País Vasco. No es un detalle menor. Para miles de familias, ese silencio institucional duele más que cualquier pancarta bonita. Es como si la memoria de quienes vivieron años de miedo quedara relegada a pie de página.
