Pasear por algunas calles de nuestra ciudad se ha convertido en una carrera de obstáculos. Terrazas que ocupan más espacio del que deberían, mesas invadiendo aceras, y en muchos casos, ni un hueco digno para que pase un peatón, una persona con movilidad reducida o una madre con carrito. Y la pregunta es inevitable: ¿están todas estas terrazas realmente autorizadas?