Fernando Grande-Marlaska tiene toda la razón al exigir a la Unión Europea que patrulle las aguas africanas para frenar la inmigración ilegal. La presión que soportan países como España en sus fronteras, especialmente en Ceuta, Melilla y Canarias, ha alcanzado niveles insostenibles. Es hora de que Europa deje de mirar hacia otro lado y asuma su responsabilidad en este problema que afecta a todo el continente, no solo a los países del sur. No es justo que España cargue sola con el peso de esta crisis migratoria, mientras el resto de Europa se lava las manos.
