La Guardia Civil ha vuelto a demostrar que su labor no se limita solo a la vigilancia y el orden público. Las recientes actuaciones del EPRONA —el Servicio de Protección de la Naturaleza— ponen sobre la mesa un trabajo meticuloso, muchas veces silencioso, pero de gran impacto para la seguridad de todos. Detectar y perseguir delitos ambientales o relacionados con la salud pública no es tarea menor, y menos en tiempos donde el ingenio de algunos para sacar tajada a costa del bienestar ajeno no tiene límites.