No es la primera vez que los profesionales sanitarios de Ceuta y Melilla sienten que trabajan en tierra de nadie. En 2023, el Gobierno aprobó un Real Decreto que reconocía oficialmente lo evidente: que atraer y mantener personal sanitario en estas ciudades es complicado. La solución parecía clara —incentivos económicos y laborales—, pero un año y medio después, seguimos igual o peor.