Cuarenta y siete mujeres asesinadas por violencia de género en lo que va de 2025 no son una cifra más: son 47 vidas truncadas, 47 familias rotas y una sociedad que vuelve a mirarse al espejo con incomodidad. Cada número es una historia que no llegó a tiempo a ser protegida, una alarma que sonó demasiado tarde o que, directamente, nadie quiso escuchar.