La sanidad en Ceuta lleva demasiado tiempo atrapada en un bucle de promesas vacías, excusas repetidas y silencios incomprensibles. Mientras los pacientes esperan citas eternas, los profesionales trabajan al límite y las quejas se acumulan, desde Madrid parece que todo va perfectamente. Y ese es precisamente el problema: quienes mandan viven ajenos a la realidad diaria de una ciudad que lleva años reclamando una atención sanitaria digna.