El reciente posicionamiento del juez Pablo Llarena, quien ha decidido no conceder la amnistía por malversación a Carles Puigdemont, Toni Comín y Lluis Puig, no sorprende, pero sí genera reflexiones sobre el alcance y los límites de la justicia en un momento delicado para España. Esta negativa a cerrar el capítulo judicial del "procés" recuerda que, pese a los cambios políticos o los posibles acuerdos parlamentarios, la justicia tiene sus propias normas y tiempos.
