Resulta difícil no estar de acuerdo con la denuncia que ha lanzado el PSOE sobre el estado de los centros escolares en nuestra ciudad. Cuando un partido habla de que “los colegios se caen a trozos”, no lo hace desde la exageración, sino desde la constatación de una realidad que cualquiera puede comprobar con una simple visita a varios centros públicos. Goteras, ventanas que no cierran, muros agrietados, baños que dan pena… y un largo etcétera. ¿Cómo es posible que un Gobierno que presume de estabilidad y compromiso social tolere este abandono?
