Atravesamos un momento crítico, sí, otro más. Después de lo que llevamos sufrido en la ciudad con las diferentes crisis a las que hemos tenido que hacer frente como consecuencia del cierre de la frontera, el covid, o la invasión migratoria de mayo del 2021, ahora resulta que tenemos que atarnos los machos ante las guerras de Ucrania e Israel ante la que no podemos hacer vista gorda, pues de hacerlo es llevarnos al engaño. Por eso, hay que llamar las cosas por su nombre, coger el toro por los cuernos y aplicar todo tipo de medidas necesarias para proteger a una ciudadanía que merece contar con esa protección que en numerosas ocasiones –casi siempre- es insuficiente.