La reciente entrevista de Jordi Évole al exmiembro de ETA, Josu Ternera, ha suscitado fuertes cuestionamientos sobre la ética periodística y la responsabilidad de dar una plataforma a individuos involucrados en actos terroristas. En este caso, es difícil pasar por alto la sensación de que Jordi Évole pudo haber caído en la trampa de buscar la espectacularidad a expensas de la sensibilidad y la responsabilidad social.