Alejandro Ramírez anuncia que se van a sancionar los vertederos públicos, pero, sinceramente, llega tarde. La noticia no impresiona: cuando la acción llega después de que todos los ciudadanos han visto cómo se acumula basura y escombros de forma descontrolada y se deteriora la ciudad, las palabras pierden fuerza. No se trata solo de prometer multas o advertir, sino de actuar a tiempo, cuando aún hay margen para evitar que la situación se convierta en un problema crónico.