Los vecinos del edificio de propiedad militar ubicado en la calle Cervantes nº1 viven una situación insostenible desde hace tres meses, cuando el único ascensor del inmueble dejó de funcionar. La mayoría de los inquilinos son personas mayores que dependen del ascensor para sus desplazamientos diarios, y hasta el momento, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED) no ha dado respuesta a sus reiteradas quejas.
Los vecinos del edificio de propiedad militar ubicado en la calle Cervantes nº1 viven una situación insostenible desde hace tres meses, cuando el único ascensor del inmueble dejó de funcionar. La mayoría de los inquilinos son personas mayores que dependen del ascensor para sus desplazamientos diarios, y hasta el momento, el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED) no ha dado respuesta a sus reiteradas quejas.
Las familias de los residentes, entre ellos hijos, sobrinos y nietos, se han sumado a las protestas, destacando que muchos de los afectados no pueden salir de sus casas debido a la imposibilidad de subir y bajar escaleras. Esta situación ha generado un notable malestar tanto entre los vecinos como entre sus familiares, quienes ven cómo sus seres queridos se encuentran prácticamente confinados en sus viviendas.
Las quejas no han cesado desde que comenzó el problema. Los vecinos han enviado numerosas cartas y realizado llamadas al INVIED solicitando una solución urgente. Sin embargo, hasta la fecha, no han recibido respuesta ni han visto avances en la reparación del ascensor. La frustración aumenta con el paso del tiempo, y muchos se sienten abandonados por las autoridades responsables.
La situación ha generado un debate sobre las responsabilidades del INVIED y la necesidad de un mantenimiento adecuado en los edificios de propiedad militar. Los vecinos exigen una solución rápida y efectiva, y no descartan movilizaciones para hacer oír su voz. Mientras tanto, continúan esperando una respuesta que les devuelva la normalidad y la seguridad a sus vidas diarias.
La comunidad espera que sus demandas sean atendidas y que se tomen las medidas necesarias para reparar el ascensor y garantizar el bienestar de todos los afectados.


