Varias oenegés, amparadas bajo las siglas "Migreurop", han denunciado hoy que lo que viene sucediendo en Ceuta y Melilla, y por extensión, en la frontera sur de la Unión Europea, es una tragedia ante la que es preciso actuar de manera inmediata poniendo en marcha medidas ajustadas a la legislación nacional, europea e internacional que garanticen el respeto de los derechos humanos y el principio de no devolución.
Varias oenegés, amparadas bajo las siglas "Migreurop", han denunciado hoy que lo que viene sucediendo en Ceuta y Melilla, y por extensión, en la frontera sur de la Unión Europea, es una tragedia ante la que es preciso actuar de manera inmediata poniendo en marcha medidas ajustadas a la legislación nacional, europea e internacional que garanticen el respeto de los derechos humanos y el principio de no devolución.
La instalación de concertinas, el uso de material antidisturbios y las devoluciones ilegales lejos de solucionar la situación están poniendo en peligro la vida de las personas que intentar llegar a Europa generando graves situaciones de indefensión y desprotección.
Esta situación puede y debe resolverse, de manera rápida, recurriendo a mecanismos ya existentes.
El punto central, radica en poner el foco en las personas que, en Marruecos, se encuentran en situación de emergencia humanitaria y garantizar el respeto de sus derechos y el acceso a una adecuada protección.
Para ello reclamamos la implicación tanto del gobierno español como de la Unión Europea en el desarrollo de estas medidas:
1) Facilitando su regularización en el marco del actual proceso puesto en marcha en Marruecos, ampliando los criterios fijados y adaptándolos a la realidad que viven estas personas. Al mismo tiempo debe garantizarse que la información recogida no se usará para la aplicación del acuerdo de 1992 y del acuerdo de readmisión con la Unión Europea (pendiente de aprobación).
2) Apoyando desde la UE esa ampliación de criterios e interpretando de una forma flexible la normativa sobre reagrupación familiar de forma que se permita el acceso de estas personas al país de la Unión Europea en el que tengan familiares residiendo, sin tener que volver a sus países de procedencia.
3) Garantizando una adecuada protección a las personas refugiadas y solicitantes de asilo posibilitando, de manera centralizada y segura, la llegada a los distintos países de la Unión Europea a las personas refugiadas y necesitadas de protección internacional a través de la puesta en marcha de un programa conjunto de reasentamiento y garantizando el acceso al procedimiento de protección internacional por vía diplomática y en las fronteras europeas.
4) Reconsiderando la política de visados en relación a los países africanos que generan estos flujos, impulsando un acceso mucho menos restrictivo que el actual.
Estas medidas, acordes con la legislación vigente, aportarían criterios de racionalidad a una política que está creando problemas insolubles, tanto humanos como institucionales, a los países frontera de la Unión Europea. Asimismo, podrían contribuir a resolver la situación de la mayoría de las personas que ahora se encuentran inmersas en una dinámica que convierte su trayecto migratorio en un continuo sufrimiento.



